Todo en esta vida comienza de lo más simple, de lo que parece más “insignificante” y “Barro”, la colección de Olmos y Flores presentada en Fashion Week México, es una alegoría de la vida misma y como, al ser seres humanos, nos transformamos, nos contradecimos, nos arruinamos y, al final, siempre nos volvemos a construir. […]
Todo en esta vida comienza de lo más simple, de lo que parece más “insignificante” y “Barro”, la colección de Olmos y Flores presentada en Fashion Week México, es una alegoría de la vida misma y como, al ser seres humanos, nos transformamos, nos contradecimos, nos arruinamos y, al final, siempre nos volvemos a construir.
Su principal enfoque es homenajear a aquellos que se atreven a ser diferentes y que no les interesa ser uno más del montón, recordando como ellos se han sentido al salir de los cánones estéticos y comerciales establecidos, experimentando con cortes, colores y materiales poco comunes dentro de la fabricación.
En un mundo de producción rápida, ellos han optado por el oficio y, donde la ropa últimamente se usa para encajar en la sociedad, ellos buscan diferenciarse. Es difícil porque, ¿cómo se puede encontrar un buen balance entre lo que vende y lo que te llena el corazón? Víctor y Alí lo encontraron al permitirse evolucionar sin perder sus valores; desde sus inicios en 2009, supieron que era lo que querían proyectar, a quienes querían llegar y qué tipo de mundos querían explorar, pero, como siempre, hay cambios. Quizás hoy tienen perspectivas distintas, sus gustos han cambiado y ahora saben mucho más de lo que sabían en ese entonces, pero la esencia se mantiene y sus prioridades siguen siendo las mismas.
Con “Barro”, nos demuestran que varias realidades pueden ser ciertas al mismo tiempo: el cambio ocurrirá si o si, porque es lo más normal en esta vida, pero todos nacemos con algo que nos hace únicos y es nuestra decisión si queremos aprovecharlo o si queremos apegarnos a “lo que están haciendo los demás”. Las prendas nos muestran exactamente esto, un equilibrio entre el antes y el ahora, así como la forma en que contamos nuestra historia pero, buscando que, al vernos al espejo, sigamos siendo los mismos.
La paleta de colores es cálida, como regresar a casa después de mucho tiempo, inspirada en los oficios de artesanía tradicionales como el tejido o la alfarería, pero sin negarnos al futuro y a cómo estos mismos han evolucionado. Se acompañan de detalles dramáticos como olanes, aperturas estratégicas y escotes o cortes sensuales (por ejemplo faldas entalladas), mientras que hace un contraste con otros que son considerados masculinos, apegándose también al cambio de la perspectiva sobre la feminidad, que antes exigía un diseño para el ojo masculino y hoy se enfoca en el empoderamiento y la autorrealización.
“Barro” es una colección que me llegó al corazón; me parece exactamente el tipo de mensaje que necesita el mundo en este momento, algo que, sí, objetivamente es un trabajo hermoso, pero que tiene un mensaje muy poderoso, no solo para el entendimiento del público, sino que los hace evolucionar a ellos como marca, sobre cómo la vida no es una línea recta, pero siempre hay lugar para sernos fieles en sentimientos y pensamientos.