Hay una fascinación particular en el acto de coleccionar. Una necesidad casi instintiva de resignificar y preservar la memoria de eso que el tiempo amenaza con desvanecer.
Para María Ponce, esta práctica se convierte en el punto de partida de una exploración estética donde la memoria, el arte y la identidad encuentran un lenguaje compartido. Su colección, Ópera Prima, presentada en colaboración con Westies, configura un gabinete de curiosidades que trasciende la idea tradicional de una colección de moda.
Un archivo sentimental compuesto por 32 looks que dialogan con la infancia, el amor, la devoción y el imaginario cultural mexicano; todo a través de referencias arquitectónicas, experimentación textil y una sensibilidad que oscila entre lo escultórico y lo artesanal, proponiendo una reflexión sobre el valor de las cosas y nuestra manera de relacionarnos con ellas. Porque, después de todo, coleccionar también es una forma de contar quiénes somos.